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Cuando N’Gai Merrill se mudó a Chicago hace 13 años, inmediatamente se sorprendió por algunas de las diferencias claves entre su nuevo hogar y las ciudades en las que había vivido en la costa oeste. "Chicago me parecía un lugar muy curiosos. Las calles del centro estaban limpias. Gente que no conocía siempre me saludaba. Y también me di cuenta cuán vibrante era la ciudad durante el verano".

A través de la historia de Chicago, la ciudad ha representado la oportunidad para los recién llegados. La olas de migración afroamericana durante el siglo y medio pasado, han contribuido y dado forma el carácter y la cultura de la ciudad en forma profunda. Los afroamericanos del sur se instalaron en Chicago luego de la conclusión del llamado período de reconstrucción posterior a la guerra civil en los años 1870 y esta población continuó en aumento en forma constante durante las próximas varias décadas. Durante la Segunda Guerra Mundial, un aumento en la producción manufacturera trajo olas de nuevos recién llegados desde el sur en busqueda de mejores salarios. Una vez en la ciudad, estos residentes encontraban el suficiente bienestar familiares así como también una comunidad cultural floreciente apodada “Chicago Black Renaissance” (el renacimiento afroamericano de Chicago), en la cual se incluían poetas, autores y músicos. El famosos escenario de blues a nivel mundial de Chicago se originó en los vecindarios de South Side en los años 1950 y creó uno de los estilos de música moderna más perdurables y preponderantes.

Cuando Merrill se mudó a Chicago, aún podía detectar los acentos del sur de algunas personas de origen afroamericano, pero también observó la diversidad de la ciudad. "Existen tantos grupos étnicos en Chicago que tengo la oportunidad de experimentar la comida, la música y la cultura de muchos países sin tener que gastar en caros pasajes aéreos". De esta manera, la ciudad ejemplifica la noción de "crisol de razas".

Efectivamente, Harold Washington, el primer alcalde de origen afroamericano de la ciudad, pudo triunfar en las elecciones a alcalde de 1983 reuniendo una amplia coalición de votantes entre los que se encontraban residentes latinos y blancos liberales. El impacto que causó su victoria aún puede sentirse en las puertas que abrió a los políticos y hombres de negocios de origen afroamericanos en la ciudad.

Chicago también tiene un número de atributos singulares que la hacen una ciudad ideal para aquellos en busca de aprovechar oportunidades que no hay en otros lados. Merrill, quien tiene una empresa de distribución industrial, advierte, "dudo que podría dirigir mi propia empresa, en especial este tipo de negocio, si no estuviese en Chicago. Esta ciudad tiene una base manufacturera singular que permite a las pequeñas empresas como la mía prosperar y no ser devorada por las de gran tamaño. Debido a que Chicago es una comunidad relativamente unida, pude conocer a un número de personas como por ejemplo abogados y banqueros que me han ayudado a desarrollar mi negocio".

En la actualidad, Chicago se jacta de ser la segunda población de origen afroamericano más grande de Estados Unidos, con un tamaño de 1.1 millones. El tamaño y distribución del grupo en todos los vecindarios de la ciudad es un testamento de la amplia variedad de atractivas viviendas disponibles. Merrill afirmó, "Creo que el vivir en Chicago me ha ayudado a convertirme en propietario antes que en cualquier otra ciudad en la que hubiese considerado vivir. Y Chicago cuenta con un conjunto tan diverso de vecindarios, que pude encontrar el hogar y el vecindario correcto para mi familia sin tener que mudarme a los suburbios.

El poder criar una familia en Chicago le permitió a Merrill disfrutar de las mejores cosas de la ciudad. "Ir al lago es casi como irse de vacaciones; uno tiene la posibilidad de alejarse del mundo y sólo divertirse y disfrutar. También disfruto de la línea del horizonte de Chicago. Creo que es una de las mejores líneas del horizonte del mundo. Se que estoy en casa cuando veo la línea del horizonte de Chicago desde la ventanilla de un avión".

En cuanto a las perspectivas de la ciudad para organizar los Juegos Olímpicos en 2016, Merrill señala que "Chicago es una buena ciudad sede porque es una ciudad de nivel mundial y la diversidad con la que ya cuenta permitirá que quienes visiten los juegos Olímpicos, por ejemplo atletas y espectadores, se sientan como en casa mientras que están aquí".