El 6 de abril de 1896 los Juegos Olímpicos renacieron en Atenas, Grecia, su antigua tierra natal, 1.500 años después del cese del evento deportivo. Pierre de Coubertin, un aristócrata francés, logró el objetivo de su vida: reavivar los juegos y crear un movimiento.
Cada cuatro años, los Juegos Olímpicos de la era contemporánea congregan a los mejores atletas del mundo para competir en deportes de invierno o de verano. Ahora, los atletas compiten en decenas de disciplinas deportivas, además de algunas de las competiciones originales que incluían atletismo, boxeo, lucha olímpica, carrera de cuadrigas y artes marciales. El Movimiento Olímpico también le ha dado la bienvenida al movimiento paralímpico. Una vez finalizados los Juegos Olímpicos en la ciudad sede, los atletas discapacitados se congregan dos semanas después para competir en las 20 disciplinas de los Juegos Paralímpicos.
Aunque la intensa competición atlética domina el festival de dos semanas de los Juegos de Invierno y Verano, eso es sólo un medio para lograr la meta ulterior del Movimiento Olímpico: la justicia, la paz, la educación y la amistad entre los pueblos del mundo. El objetivo primordial ni siquiera incluye la victoria. En una ocasión, Coubertin dijo: “Lo más importante en los Juegos Olímpicos no es ganar, sino competir. Lo esencial no está en la victoria, sino en una buena lucha”.
Los Juegos Olímpicos contemporáneos, cuya existencia abarca tres siglos distintos, son la única competición que congrega a atletas de casi todos los países del mundo para competir en varios deportes. En los Juegos Olímpicos de Verano 2004 en Atenas, Grecia, 11.099 atletas de 201 países participaron en 28 deportes y 400 eventos. Los Juegos Paralímpicos se han expandido en gran medida desde su primera versión en 1960 en Roma, Italia. Hubo más participantes en los Paralímpicos de Atenas 2004 (136 países con un total de 3.806 atletas) que en los Juegos Olímpicos de Munich 1972.